La definición de las relaciones comerciales entre Estados Unidos con Canadá y México entrará en punto de ebullición en los próximos meses. La ambición del presidente Donald Trump es refundar el sistema de comercio internacional para que, cree él, Estados Unidos aproveche y saque ventaja de su tamaño. El resultado más lógico es que, al final del paseo en montaña rusa, México y Canadá gocen de una preferencia relativa con respecto al resto de las economías, en virtud del grado de integración y la importancia de ambos en términos de mercado (primero y segundo del mundo) y de proveeduría (primero y segundo), conforme a las cifras acumuladas de 2025.
