Han pasado seis meses desde que Donald Trump inicio los bombardeos a Irán. Los dos objetivos estratégicos de su guerra eran, “un cambio de régimen” y que “nunca tengan la capacidad de tener un arma nuclear”. Muy pronto tuvo que contradecirse en torno al primero: sus ataques aniquilaron a la gran mayoría del gobierno iraní, pero fueron remplazados por un grupo más extremista en sus convicciones religiosas y antioccidentales.
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